Cada uno con su vida y sus ilusiones.
Ninguno sabe nada del otro.
Sin embargo en el momento menos esperado
nos reencontramos y saltan las chispas.
Ambos sabemos que no es sano pero...
es irremediable.
Ese sentimiento siempre surge, no envejece
y al rozarnos saltan chispas, tantas que podríamos
prender fuego al universo si quisiéramos.
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