Suave, despacito me besas...
Tu mano con delicadeza me acaricia, se funde en mi piel.
Deseo nace en mis adentros hasta convertirse en un espiral placentero que nace en mi vientre y termina en mis labios en forma de suspiro.
Intenso momento, intenso deleite.
Respírame hacia tus adentros para impregnarte de mi...
Me siento tan tuya que por momentos creo morir...
Quiero recorrer cada centímetro de tu cuerpo, hacerte mío, de nadie más.
Te miro, me miras, con tus ojos consigues atravesarme, es una sensación algo inquietante pero me gusta.
Me gustas.
No hace ni diez segundos que te he besado y ya echo de menos tus labios.
Tienes una gran facilidad para hacerme reír, odio que sea así ya que nunca me ha gustado hacerlo pero contigo todo es fácil y posible, no puedo dejar de sonreír y tu tampoco.
De repente me abrazas sin decirme nada, me siento protegida y serena, amo que me abraces de esa manera, hace que sienta que nunca vas a marcharte...
Paso mis dedos por tus labios y mariposas en mi estómago nacen de manera imprevista, haciendo que apenas pueda respirar.
Tus labios reacionan al roce de mis dedos y se entreabren un poco, como pidiendo más...
Yo acedo y te beso como nunca antes lo había echo.
Mi mano ahora esta en tu pecho, puedo sentir cada latido de tu corazón, se acelera por momentos y yo sonrío en mis adentros al saber que es por mi.
No se cuanto tiempo a pasado desde que te he besado, pero no me importa, quiero amanecer contigo de nuevo.
Y si amanecer contigo implica no dormir no me importa en absoluto por que me encanta mirarte mientras duermes, ver como respiras y te acurrucas en mis brazos deseando que te proteja y te ame.
Te despiertas y yo aún ni he dormido pero no te digo nada, es mi pequeño secreto.
Tus ojos se abren poco a poco y le dan los buenos días a los míos con una tierna sonrisa.
El vacío que antes habitaba en mi se ha completado desde que tu apareciste en mi vida.
Gracias amor, gracias por dar sentido a mi vida y enseñarme amar de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario