miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sueño de un amor imposible.

Ahí estas. 
Puedo reconocer tu figura de entre miles.
A medida que me voy acercando puedo ver tus ojos clavados en mi, penetrantes y asesinos.
Como me gusta esa mirada...
Tus labios están apretados dibujando una fina línea recta.
Tu cuerpo esta relajado y llevas las manos en los bolsillos, despreocupado.
Estas esperando, esperándome a mi. 
Cuando estoy frente a ti levanto la mirada y te observo, paciente y demasiado insegura.
Tus ojos no han dejado de mirar los míos, insufribles y... misteriosos.
Aguantando tu fría mirada aprovecho para pellizcarme el brazo, quiero saber si esto es real.
Duele, es real. Nunca un dolor tan punzante había sido tan agradable.
Apartando mis ojos de los tuyos te observo de cerca, de arriba abajo y admiro tu belleza natural.
Un hilo de voz sale de tu boca y hace que vuelva a la tierra.
Me saludas con un tono de voz seco. Te devuelvo el saludo con el mismo tono sólo que la diferencia entre los dos es que yo estoy roja como un tomate. 
Al verlo tus labios se aflojan y dibujan una pequeña sonrisa.
Frunzo el ceño para parecer ofendida pero enseguida vuelvo a sonreírte.
Te ofreces para llevar alguna de mis maletas ya que voy bastante cargada solo para pasar tres días.
Juntos emprendemos el camino hacía tu piso, en silencio y reflexivos.
Por un momento intento asimilarlo todo, enseguida me siento abrumada así que lo dejo para otro momento.
Llegamos al enorme edificio gris y negro. Parece bastante moderno. Me gusta.
El "click" de la llave me invita a descubrir tu mundo. Por fin voy a saber donde vives tu vida, tu hogar.
Directamente nos dirigimos a tu habitación, me dejas pasar primero y luego entras tu cerrando la puerta a tus espaldas.
Observo fascinada tu pequeño rincón para aislarte del mundo, como bien dijiste tu una vez.
Es acogedor y pintoresco. Me gusta, me gusta mucho... Como tú.
Me giro hacia ti, estas apoyado en la pared cerca de la puerta observándome, impasible.
Un hilo de voz sale de mis labios diciéndote lo bonita que es tu habitación. 
Tu asientes y te diriges hacia al lado de tu cama indicándome que mis cosas irán ahí.
Con la incertidumbre rondando por mi cabeza dejo las cosas en el sitio donde me has indicado.
Me preguntas si tengo hambre, digo que si, miento.
Nos dirigimos a la espaciosa cocina y preparamos unos macarrones.
Una vez sentados en la mesa por fin te relajas y empezamos una larga conversación sobre cosas que ambos ya sabemos de los dos, pero todo sea por hablar de algo...
Finalmente me preguntas cómo me ha ido el viaje y yo con un suspiro te digo que lo largo que se me ha echo.
Sonríes con esa sonrisa que puede parar el mundo.
Yo me derrito por dentro pero por fuera hago ver que no me afecta. 
Cuando ya hemos terminado y recogido todo planeamos que hacer por la noche.
Nos decantamos por ir a tomar algo a un local, lo que queramos hacer luego ya se decidirá sobre la marcha.
Pasamos la tarde mirando la televisión, y comentando lo que vemos, nos reímos y nos peleamos por querer tener la razón sobre diferentes opiniones.
Cuando el atardecer asoma de entre las nubes decido que es hora de empezar a arreglarse.
Me dirijo a la cuarto de baño y cierro con pestillo.
Una vez desnuda miro entro en la ducha y huelo todos los champús y gels de baño que hay.
Y me pregunto cual sera el que usa él. Me decanto por el de coco y avena. Huele fenomenal.
Cuando termino me tapo con la toalla que el antes de entrar en la baño me ha dado.
Me dirijo a su habitación y pero antes de llamar me asomo al salón, él sigue allí viendo la tele, le hago un gesto de que voy a vestirme en su habitación y puedo ver como su mirada intenta por un momento desnudarme pero rápidamente vuelve a prestar atención a la pantalla.
Suspiro y entro.
Ahora sería un buen momento para cotillear sus cosas pienso, pero rápidamente desecho esa idea.
Abro una de mis maletas y empiezo a sacar la ropa que me he llevado. 
No, no, mmm... No, esto puede... no, no. No me decido. Que agobio.
¿Que puedo ponerme para estar medianamente bien? Joder que difícil.
Finalmente me decanto por un vestido de lana blanco de manga larga. 
Ahora me toca buscar la ropa interior y el calzado. 
Pasados veinte minutos ya estoy vestida.
Vestido blanco, ropa interior blanca y botas marrones de piel. 
La verdad es que no estoy tan mal, se elegir bien lo que me sienta bien.
Una breve sonrisa se dibuja en mi cara. Bien.
Ahora toca el pelo, me lo desenredo me pongo espuma y finalmente me lo seco. Solo faltaría que pillara un resfriado.
Cojo la colonia que me compre hace apenas dos días y me pongo bastante. Huele de maravilla.
Pasadas dos horas salgo de su habitación y me dirijo hacia el salón donde el tumbado esta durmiendo.
Oh.
Aprovecho y me acerco sentándome en la mesa que esta frente al sofá donde el duerme.
Lo observo detenidamente. La forma de su cara, sus ojos, su nariz... sus labios. 
Son extremadamente tentadores.
Temerosa me incorporo y levantando un poco el brazo dirijo mi dedo índice hacia sus labios.
Son suaves y algo gruesos. Embobada me quedo un buen rato con mi dedo en sus labios.
De repente veo que se mueve y rápidamente me incorporo y susurrando le digo que ya estoy, que se vaya a preparar él.
El aún con los ojos cerrados asiente y pasados dos minutos los abre y me observa detenidamente.
Yo levanto las cejas en señal de que deje de mirar pero él hace caso omiso de mis deseos.
Finalmente me mira a los ojos y con un tono de voz divertido me dice que tendría que arreglarme yo también dejándome con la boca abierta y cierto sentimiento de odio hacia el. Espero que sea una broma por qué no voy a cambiarme.
Se dirige hacia su cuarto y yo espero sentada en el sofá donde hace escasos minutos ha estado tumbado él.
Esta caliente y me acomodo aun más. 
No ha pasado ni una hora y sale de su habitación.
Uau.
Va con una camiseta gris de manga corta, unos tejanos desgastados y unas bambas blancas.
En su mano lleva una chaqueta de color blanco y negro. Esta terriblemente sexy.
Yo intento disimular mi asombro levantándome rápidamente del sofá y dirigiéndome hacia su cuarto para coger mi bolso marrón con flecos. 
Suspiro y me preparo para lo que va a ser una noche bastante larga y... ¿Emocionante? Ya lo veremos...
Entramos en el local que me a recomendado él. Es bastante grande, la luz es tenue así que apenas podemos vernos con claridad, en un lado hay unos sofás rojos con unas mesas negras de cristal, a unos metros más al fondo esta la barra llena de gente pidiendo. Alcanzo a ver un sofá vacío y le indico con la mano que vayamos antes de que otras personas lo ocupen.
Nos sentamos y el me pregunta que quiere tomar. Me decanto por un Jb con Coca-Cola, él pide lo mismo.
Viene con cuatro copas. ¿Cuatro? 
Le hago una mueca de desconcierto. Él me aclara que son para nosotros. Vaya... va fuerte pienso.
Me termino la primera copa bastante rápido, casi no me he dado cuenta ya que el echo de estar charlando con él hace que los minutos pasen volando.
Cuando le doy el tercer sorbo a mi segunda copa el empieza por su segunda.
Hablamos de la carrera que esta estudiando y de sus amigos, yo le hablo de mi trabajo y de mis aficiones.
Cuando quiero darme cuenta ya he terminado con las dos.
Las miro con cierto desconcierto y el con la mirada me pregunta si quiero otra. Asiento. Será la última.
Trae un par de copas mas y las otras cuatro ya vacías las ha dejado en la barra.
Me siento un poco mal por no pagar ni una. 
Cuando mis pensamientos empiezan a nublarse y mi vista empieza a ser algo borrosa le propongo irnos de allí para ir alguna discoteca. Me apetece bailar.
Le parece bien y acto seguido juntos le damos el último trago a nuestras copas.
Él parece sereno pero su soltura lo traiciona. Esta más relajado de lo normal.
Entramos en una discoteca abarrotada de gente. Pf... Que agobio.
Apenas podemos movernos y si nos despistamos sólo un poco nos perdemos de vista.
Sin que yo me lo espere me agarra de la mano y tira de mi, yo he dejado de existir.
Finalmente cuando estamos en un pequeño espacio situado al lado de la barra me suelta.
El tacto de su mano... ha sido increíble.
Él me pregunta si quiero otra y yo asiento pero rápidamente le indico que estas dos las pagaré yo.
Después de discutir sobre quien pagaba o no gano yo.
Esta vez nos hemos pedido Vodka. Esta delicioso.
En un acto de valentía le ofrezco bailar conmigo pero por desgracia mía rechaza mi oferta.
Vaya... 
Me desquito de la tristeza fugaz que me ha invadido el cuerpo por segundos y decido bailar sola, no muy lejos de él.
Suena Blue Jeans de Lana Del Rey.
Cierro los ojos apreciando la agradable canción que hace que por un momento me olvide de donde estoy y con quién.
Mi cuerpo empieza a moverse lentamente al son e la música, yo aún con los ojos cerrados deslizo mis manos  por mi cuerpo. La verdad es que estoy bastante sensual. Me gusta.
Sigo con mi ritual de diosa mientras la música avanza. 
Abro los ojos y veo que él apoyado en la barra con su copa en la mano me observa con ojos asesinos.
Creo que intentan decirme algo pero sin preocuparme por descifrar el misterio de su mirada vuelvo a cerrar los ojos y sigo con mi ritual.
La canción llega a su fin y eso hace que pare de bailar y con los ojos ya abiertos me dirija hacia él y coja mi copa de su lado. 
Le doy un trago tan largo que casi me la termino. Quema en mi garganta pero no me importa.
La de él esta más o menos igual.
Descanso un poco y hablo con él para intentar convencerlo de que baile, su única respuesta a todas las maneras de pedirle que baile es un no rotundo. 
Que soso este chico de verdad...
Me termino la copa y con la cabeza le digo que voy a seguir bailando. El asiente con una media sonrisa.
Mientras me dirijo hacia casi el centro de la pista tambaleo un poco, la cabeza empieza a darme vueltas y mis sentidos empiezan a fallar. Madre mía tengo que parar ya.
Una nueva canción de Lana Del Rey empieza a sonar, Born To Die.
Vaya me gusta la música que pone este sitio pienso.
Y contenta clavo mi mirada en la de él y antes de cerrar los ojos por completo le guiño un ojo.
La melodía entra en mi y hace que vuelva a moverme sensualmente. ¿Que pretendo?
Sin yo esperarlo unas manos me agarran por detrás y se posan en mi cintura.
Abro los ojos al instante y busco su mirada. No está.
Temerosa giro la cabeza alzándola un poco y me encuentro con sus ojos, muy cerca de los míos, demasiado.
Acto seguido vuelvo la cabeza tal y como la tenía antes y él sin yo esperarlo me acerca más a él. Me aprisiona.
Puedo sentir su cuerpo pegado al mío. Creo que voy a deshacerme.
Sin pensar mas en esa sensación de placer que me inunda todo el cuerpo vuelvo a moverme, esta vez mas lentamente y marcando mas los vaivenes de mi cadera.
Siento en mi espalda su intenso suspiro. No se como interpretarlo. 
La canción esta por terminarse y mi deseo crece por momentos. 
De repente siento como sus labios se posan en mi oído.
"Gírate" pronuncian sus labios en forma de susurro.
Un espiral de mariposas asesinas empiezan a revolotear por mi vientre. 
Tardo unos segundos en reaccionar y girarme hacia él.
Lo hago lentamente y clavo los ojos en los suyos buscando una pista de lo que pretende.
Los suyos dejan de mirarme y bajan hacia mis labios. Puedo ver el fuego en su mirada.
Me asusto. ¿Que hago? ¿Salgo corriendo? Nada. Estoy paralizada, hipnotizada.
Su mirada vuelve a encontrarse con la mía y sin dejar de mirarme empieza ha acercar sus labios despacio hacia los míos.
Tan despacio que me desespero. 
Cierro los ojos y me dejo llevar. 
De repente la espera llega a su fin y un suave tacto roza mis labios. 
Entreabro la boca y me encuentro con su lengua, húmeda y ágil. 
Dios...
La canción cesa al mismo tiempo que el me da el primer beso.
Acto seguido empieza a sonar otra canción de Lana Del Rey, Summertime Sadness.
Por un momento pienso que ya llevan tres canciones de el mismo artista en muy poco tiempo, pero no me disgusta, me encanta Lana.
Vuelvo a centrarme en el cálido beso que estoy recibiendo de él y vuelvo a dejar de existir.
El placer y el deseo me eriza la piel y hace que las mariposas asesinas se vuelvan psicópatas haciendo que casi no pueda respirar.
Sin darme cuenta sigo con los ojos cerrados y la boca medio abierta mientras el a pocos centímetros de mi me observa expectante.
Abro los ojos y me sonrojo mientras el esboza una sonrisa burlona encantadora.
Se acerca a mi oído y me susurra unas palabras.
Acto seguido abandonamos el local para dirigirnos a su piso.
Se dirige al salón y cinco minutos después regresa con dos chupitos de un líquido transparente.
Yo me lo bebo sin preguntar. Ya no quema, y se desliza por mi garganta suavemente.
Nos quedamos los dos de pie observándonos, expectantes.¿Que estamos esperando?
En mi cabeza empiezan a surgir imágenes, desde que nos conocimos esa fría noche de Enero hasta las largas noches que juntos pasábamos comentando cualquier cosa, cuando le propuse vernos y también las tristes noches que yo pasaba abrazada a la almohada pensando en él... en sus besos, en como podría ser.
Mi pensamiento se detiene recordando el momento en que lo he visto por primera vez y en el momento en que nuestros labios se han encontrado.
Un escalofrío recorre mi piel y es tan exagerado que me paso la mano por el brazo para suavizarlo. El me mira el brazo y luego a mi boca y se detiene con los ojos ardientes.
A la que me doy cuenta noto que me estoy mordiendo el labio. Oh mierda. Miro para otro lado y suspiro.
Cuando vuelvo a mirarlo el esta pasándose la lengua lentamente por sus labios. 
No aguanto más.
Sin pensarlo me abalanzo sobre él y son tantas mis ganas que sin querer lo empujo con demasiada fuerza, él parece no inmutarse y sin despegar sus labios de los míos recuesta su espalda contra la pared del pasillo.
Estoy descontrolada y no se si es por el alcohol o por el gran deseo que hacia meses me atormentaba.
No me importa en absoluto, ahora es nuestro momento y punto.
Le beso con fuerza y con desesperación, como si besarle fuera a salvarme la vida.
Entrelazamos nuestras lenguas, y jadeo.
Muerdo su labio inferior y luego le paso la lengua. Creo que le gusta.
De repente me agarra de mi trasero y me sube y yo enrosco mis piernas en su cintura.
Sus manos aprietan cada vez con más fuerzas mi trasero y eso hace que aún lo desee más.
Paro un momento y lo observo.
Sus ojos están entrecerrados y respira con dificultad, al igual que yo.
Enrosco mis manos en su cuello y lo atraigo hacia mi comiéndole la boca sin miramientos.
Estoy ardiente de deseo, desesperada por entregarme a él.
Como si leyera mis pensamientos me lleva a su habitación y me tira en su cama al mismo tiempo que se abalanza encima de mi.
Puedo sentir su excitación en mis partes y eso hace que en mi interior explote una bomba del tamaño del universo.
Lo quiero ahora, a él, solo a él,ya.
Con destreza me despoja mis botas, mi vestido. Estoy en ropa interior y el me mira lleno de deseo.
Yo sin pensármelo le quito rápidamente la camiseta, mientras lo hago el se deshace de sus bambas y finalmente le quito los pantalones. Me fijo que lleva unos Boxers de color negro ajustados.
Me va a dar algo.
Aprisiona sus Boxers contra mi ropa interior y noto su excitación de nuevo y me desintegro ahí mismo.
Lo deseo con ansia.
Como si lo hubiera echo toda la vida me quita el sujetador dejándome al descubierto.
No puedo evitar sonrojarme un poco. 
Me manosea y chupa de una manera que es demasiado. Yo siento como mis braguitas están totalmente mojadas.
Le beso con más fuerza que nunca y me coloco rápidamente encima de él.
Le beso casi todos los centímetros de su cuerpo y el hace un largo y sensual jadeo cuando llego a sus Boxers.
Lo desea y eso me enciende aún más.
Con algo de torpeza por las enormes ganas que tengo de sentirlo le quito la última prenda de ropa que le queda en su precioso cuerpo.
Me sorprende gratamente.
Me inclino y beso y chupo con una ansiedad desmesurada.
Pasados unos minutos me agarra de la cara y me para en seco.
Con un tono de voz suplicante me pide que pare que no va aguantar mucho más si sigo así.
Sonrío por dentro victoriosa y paro.
Me inclino para besarle de nuevo y saboreo sus labios. Delicioso y perturbador.
Me agarra con una mano la cara y con la otra pasa sus dedos por mi boca y yo los chupo sensualmente.
Luego me los quita de la boca y baja la mano con los dedos húmedos hacia mi parte más íntima y apartando las braguitas a un lado me llena con sus dedos. Que agradable sensación...
Me dejo llevar y mis manos agarran su pecho duro y definido. Creo que le estoy arañando pero en ese momento no me importa en absoluto. Estoy poseída por el placer.
Quito sus dedos de mi interior y me acerco a su oído y le casi suplicante le susurro unas palabras que hacen que sin pensarlo se incorporé y vaya hacía un cajón de su habitación y saque un preservativo.
Por fin.
Me quito las braguitas rápidamente y lo miro mientras se coloca la goma.
Se abalanza sobre la cama aprisionándome de nuevo y entra en mi muy despacio.
Dulce tortura...
Yo me agarro a sus brazos que están muy tensos y clavo mis uñas en ellos.
Me mira y yo le devuelve la mirada con un desesperado gemido.
Sin dejar de mirarme empieza a acelerar el ritmo y a aumentar la fuerza de la embestida.
Creo que voy a morir.
Gritos, jadeos, gemidos, suspiros. 
Finalmente termina y se deja caer encima de mi, abatido, cansado y muy relajado.
Yo estoy extasiada y apenas me muevo.
Ha sido más que increíble. Sencillamente soy feliz.
Estamos en la cama tumbados mirando el techo y sin hablar.
Decido ser yo la que formule la deseada pregunta.
¿Te ha gustado?
Él asiente con una maravillosa sonrisa y yo me rompo en mil pedazos. A mi también me ha encantado.
Esa noche no duermo, la borrachera se me ha pasado y estoy dando vueltas sin parar por su cama mientras él a mi lado duerme plácidamente.
Pienso en todo lo ocurrido y intento ordenar mis pensamientos. Parece imposible pero finalmente lo consigo y llego una conclusión.
Estoy perdidamente enamorada de él.
Una lágrima nace en mi ojo y se desliza por mi mejilla precipitándose al vacío y ese es el comienzo de muchas más.
¿Por qué lloro?
Vuelvo a mirarle y mi corazón responde a mi pregunta. 
No quiero separarme nunca de él.
Por la mañana me levanto y el no esta en la cama. Me desperezo y me dirijo a la cocina y ahí esta él preparando café y tostadas.
Que adorable.
Pasamos el día tumbados en el sofá mirando películas y comentándolas entre besos y caricias.
Me encantan sus caricias, hace que me relaje de tal manera que dejo de sentir que estoy en la tierra.
Por la noche vuelve a pasar lo inevitable y cuando finalmente terminamos y nos vestimos una idea fugaz aparece en mi mente y entonces es cuando lo fastidio todo.
- Te quiero.
Al terminar de pronunciar las dos dichosas palabras veo como él abre mucho los ojos y rápidamente se levanta de la cama y se va de la habitación.
No... Mierda... Joder... No...
La he fastidiado pero bien.
Me visto y salgo en su búsqueda.
Después de mirar por todos lados me doy cuenta de que esta en la terraza, apoyado en la barandilla mirando hacia el horizonte.
Dudo un momento si ir hacía él y hablarle o quedarme mirándolo sin decir nada.
Opto por lo primero y con todo el valor que puedo le abrazo por detrás y con un hilo de voz arrepentido le digo que lo siento y que lo olvide y espero atenta a su reacción.
Él no dice nada durante un buen rato y yo por momentos quiero desaparecer.
Pienso en que maldito momento le he tenido que decir que lo quería.
Su suspiro me quita de mis pensamientos y vuelvo a prestar atención.
Aún agarrada a él se gira y se me queda mirando con semblante serio.
Yo me temo lo peor pero por sorpresa mía sus labios buscan los míos y yo me dejo.
Nos besamos largo y tendido.
Finalmente deja de besarme y clava sus ojos de nuevo en mi y abre su boca para decirme algo.
Mis palabras le han asustado y al no saber que hacer se ha ido.
No se como interpretar eso así que opto por deshacerme de sus brazos y irme a la habitación.
No me sigue y prefiero que no lo haga, por ahora.
Ha pasado un rato muy largo, no he mirado el reloj pero intuyo que una hora y media hace que no viene.
No tengo sueño y empiezo a pensar en frases de películas que entiendan mis sentimientos.
Encuentro muchas y parece que me sienta algo mejor, después de todo no soy la única persona en el mundo que le ha pasado esto. 
Sin esperarlo oigo como se abre la puerta y yo instintivamente me hago la dormida.
Noto como se acerca a mi y se tumba a mi lado, con una mano acaricia mi pelo y su otra mano se posa en mi cadera.
¿Que hace?
Sigo haciéndome la dormida para ver que pasa.
Suspira una, dos, tres, cuatro veces.
No entiendo nada.
Cuando estoy a punto de girarme hacia él y preguntar que pasa un susurro sale de su boca haciendo que siga haciendo ver que duermo.
- Yo... (suspiro), yo también te quiero. 
Mis ojos se abren como platos sin pensar en que si se incorpora un poquito hacia mi cara puede pillarme.
Antes de que yo pueda hacer algo sigue hablando.
-Pero lo nuestro no puede ser... Estamos lejos y yo no se si estoy preparado para algo así. Lo siento...
Mi alegría tal y como ha venido se va y en ese momento quiero escapar de allí, irme y no volver.
Maldigo todo lo que ha pasado y pienso en todos nuestros momentos.
Finalmente sin darme cuenta me quedo dormida.
Son las nueve de la mañana. Me desperezo y miro hacia mi otro lado de la cama y lo veo a él dormido, tranquilo, relajado.
Pienso un momento y aprovecho para aclarar todo lo ocurrido.
Me quiere pero no esta preparado para una relación. Bien, menuda mierda.
Mientras yo estoy sumergida en mis pensamientos noto como una mano me agarra y me tira hacia la cama.
Me besa dulcemente como si fuera de un material delicado y me acaricia como si de seda se tratara.
He pasado del infierno al cielo en cuestión de segundos.
Me separo y le sonrío y eso hace que el también lo haga.
Es hermoso.
Hemos desayunado y hemos salido a pasear, me ha enseñado donde estudia, donde suele salir con sus colegas y donde va cuando necesita pensar.
El sitio es precioso y se respira paz y tranquilidad. 
Pienso que me iría bien un sitio de esos donde vivo yo, millones de veces acudiría a el.
La tarde acecha y con ella mi tristeza. En 3 horas me voy.
Recojo todas mis cosas y las coloco de cualquier manera en la maleta, mientras cierre...
No tengo ganas de esforzarme en ponerlo todo bien.
Él me mira desde el umbral de la puerta de su cuarto, serio y... ¿triste?
Cuando esta todo preparado para mi marcha sin pensarlo me acerco a él y le beso.
Quiero hacer el amor.
Nunca había sentido tantas sensaciones en tan poco tiempo y creo que nunca lo olvidaré.
Estamos en la estación de nuevo donde hace apenas dos días estaba él esperándome para pasar un fin de semana de ensueño, aun que yo eso no lo sabía aún. Recuerdo que estaba tan nerviosa que quería salir corriendo en dirección contraria a él. 
Estamos abrazados y yo lo miro. Esta triste, sus ojos le delatan y sus brazos agarrándome con fuerza también.
Me quedan diez minutos con él.
Pienso y de repente sin pensar en que voy a decir lo que se me pasa por la mente sin cuidar las palabras le digo.
- Ayer por la noche te oí, no estas preparado... Me duele que aún admitiendo que me quieres no tengas cojones a querer algo conmigo. No esperaba que las cosas salieran tan bien entre nosotros, tenia mucho miedo pero tu hiciste que dejara todos mis prejuicios atrás y durante estos días he sido muy feliz, te doy las gracias por eso. Pero escúchame bien lo que te voy a decir... (suspiro)
No olvidare nunca esto, no olvidare tus besos, tus caricias, ni tu mirada ni tampoco tus labios pronunciando un te quiero para mi. No olvidare nada de nada. Y... ¿Sabes que? Yo si quiero estar contigo y créeme que no pararé de luchar por tenerte, lo digo muy enserio. Te quiero mucho...
Y con un intenso y fugaz beso me despido de él, de sus labios, de sus caricias...

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